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lunes, 26 de abril de 2010

El problema viene de arriba

Jorge Cebrián Salvador
Sé que esta queja esta muy repetida y muy escuchada por todos los alumnos universitarios, pero cada día es más agonizante la organización de la UPV.
Sinceramente, da vergüenza la situación que se vive en ella cuando estas dentro. Los profesores están exclusivamente para mandar y poner horarios ilógicos que hunden al futuro licenciado. Ellos tienen el poder, y el resto lo que tiene, o mejor dicho, lo que debe hacer es callar. Ellos pueden recriminarte mil cosas, y cuando ya no saben de que acusar al alumno (aunque a veces tienen razón), se excusan en la organización de la universidad, y te dicen: “El problema viene de arriba”. ¡Toma frase!
Por esta regla de tres, todos nos deberíamos excusar ante ellos diciendo frases simples y sin pensar ninguna mentira de rango elevado para que nos crean de lo que realmente ha sucedido. Por ejemplo: “Las cosas son así, yo no puedo hacer nada”, “Ya me gustaría a mí tener más tiempo”, “Si es que yo sólo intento obedecer ordenes”, etc.
Sólo digo: “Venga chavales, nos queda muy poco para acabar”. Y dejar de escuchar un año tras otro, explicaciones que ni ellos se ponen de acuerdo, por ejemplo, en cómo se debe de hacer una nota de prensa. Pero recordad que son ellos los que tienen el poder.

lunes, 12 de abril de 2010

La uni da para muchas quejas

Irene Crespo Gómez

Siguiendo en la línea habitual y hasta que se me acaben me quejaré de nuevo de la organización de la Universidad del País Vasco. Y es que por desgracia, tengo muchos motivos para quejarme sobre nuestra querida uni. En esta ocasión me referiré a los que teniendo capacidad para cambiarlo, conocen la mala organización y la "cara" que demuestran muchos profesores con sus actos, y aún así no hace nada para que esto se remedie. En cuatro años de carrera he visto innumerables cosas más propias de una verbena que de una universidad pública. Hay profesores que no cumplen con sus horarios, que no tienen ni pizca de ganas de trabajar, que si los alumnos les dicen que tal día no van a clase para hacer un puente (aún siendo ese, día lectivo) son los primeros en apuntarse a la fiesta... También estoy harta de ver secratarias con jornadas laborales de risa, a las que encima cada vez que te diriges para pedir información te contestan como si les debieses dinero. Tenemos, también, unos baños propios de paises tercermundistas, donde el día que tienes suerte y tienes papel para limpiarte, los servicios están más sucios que las letrinas de la mili. Por no hablar del mobiliario de las clases, donde tu asiento está pegado a la mesa del de atrás y por lo tanto sepado de la mesa en la que tienes que escribir, aulas en las que pasamos cinco horas diarias. Profesores que no hacen los descansos pertinentes, que no son solidarios con sus compañeros y que se empeñan más en fastidiar (por decirlo suave) a los alumnos que a ayudarlos a que aprendan algo. Pero, como ya he dicho antes, mi queja va para el que conociendo todos estos problemas y teniendo potestad para hacer algo, no actua ni hace nada para remediarlo mientras se lo sigue llevando crudito.