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lunes, 17 de mayo de 2010

Alumnos mal atendidos

Janire Barrios Arruza
Mi queja va dirigida esta vez a aquellos profesores que se comprometen a prestarte atención un día determinado y luego cuando vas a donde ellos te dicen que no te pueden atender. ¿Cómo puede ser que te comprometas con alguien a quedar para ayudar a ese alumno a realizar los trabajos académicos, y luego poner cualquier excusa y no prestarle atención?. Una vez que te comprometes exclusivamente con ese alumno, no puedes poner la excusa y decir que tienes otro grupo al que atender, cuando primero estaba ese alumno.
La organización de algunos profesores, en este sentido, me da pena, y es que luego exigen que los trabajos se entreguen a tiempo, y se tengan bien hechos... cuando esa tarea previa de asistir a la tutoría se ha hecho mal, o no se ha hecho.
Y si no, que no se comprometan un día a quedar, que así ellos quedarán bien y nosotros nos podremos buscar la vida, sin necesidad de tener que subir a la universidad ¡para nada!.
Así están las cosas en esta universidad... unos profesores te tratan estupendamente pero otros dan pena... me compadezco.

lunes, 26 de abril de 2010

El problema viene de arriba

Jorge Cebrián Salvador
Sé que esta queja esta muy repetida y muy escuchada por todos los alumnos universitarios, pero cada día es más agonizante la organización de la UPV.
Sinceramente, da vergüenza la situación que se vive en ella cuando estas dentro. Los profesores están exclusivamente para mandar y poner horarios ilógicos que hunden al futuro licenciado. Ellos tienen el poder, y el resto lo que tiene, o mejor dicho, lo que debe hacer es callar. Ellos pueden recriminarte mil cosas, y cuando ya no saben de que acusar al alumno (aunque a veces tienen razón), se excusan en la organización de la universidad, y te dicen: “El problema viene de arriba”. ¡Toma frase!
Por esta regla de tres, todos nos deberíamos excusar ante ellos diciendo frases simples y sin pensar ninguna mentira de rango elevado para que nos crean de lo que realmente ha sucedido. Por ejemplo: “Las cosas son así, yo no puedo hacer nada”, “Ya me gustaría a mí tener más tiempo”, “Si es que yo sólo intento obedecer ordenes”, etc.
Sólo digo: “Venga chavales, nos queda muy poco para acabar”. Y dejar de escuchar un año tras otro, explicaciones que ni ellos se ponen de acuerdo, por ejemplo, en cómo se debe de hacer una nota de prensa. Pero recordad que son ellos los que tienen el poder.

lunes, 12 de abril de 2010

La uni da para muchas quejas

Irene Crespo Gómez

Siguiendo en la línea habitual y hasta que se me acaben me quejaré de nuevo de la organización de la Universidad del País Vasco. Y es que por desgracia, tengo muchos motivos para quejarme sobre nuestra querida uni. En esta ocasión me referiré a los que teniendo capacidad para cambiarlo, conocen la mala organización y la "cara" que demuestran muchos profesores con sus actos, y aún así no hace nada para que esto se remedie. En cuatro años de carrera he visto innumerables cosas más propias de una verbena que de una universidad pública. Hay profesores que no cumplen con sus horarios, que no tienen ni pizca de ganas de trabajar, que si los alumnos les dicen que tal día no van a clase para hacer un puente (aún siendo ese, día lectivo) son los primeros en apuntarse a la fiesta... También estoy harta de ver secratarias con jornadas laborales de risa, a las que encima cada vez que te diriges para pedir información te contestan como si les debieses dinero. Tenemos, también, unos baños propios de paises tercermundistas, donde el día que tienes suerte y tienes papel para limpiarte, los servicios están más sucios que las letrinas de la mili. Por no hablar del mobiliario de las clases, donde tu asiento está pegado a la mesa del de atrás y por lo tanto sepado de la mesa en la que tienes que escribir, aulas en las que pasamos cinco horas diarias. Profesores que no hacen los descansos pertinentes, que no son solidarios con sus compañeros y que se empeñan más en fastidiar (por decirlo suave) a los alumnos que a ayudarlos a que aprendan algo. Pero, como ya he dicho antes, mi queja va para el que conociendo todos estos problemas y teniendo potestad para hacer algo, no actua ni hace nada para remediarlo mientras se lo sigue llevando crudito.

jueves, 25 de marzo de 2010

Solidaridad entre compañeros

Irene Crespo Gómez

Son muchas las situaciones inexplicables que he vivido en cuatro años de carrera, pero esta semana ya he vivido algo que no sólo afectaba al alumnado, sino que también involucraba a un profesor. Y es que la guerra ha sido entre propios compañeros, y todo a causa de la prepotencia de algunos. Resulta que en una de las asignaturas obligatorias que tenemos este año el profesor nos avisa de que tendremos una charla a la que tendremos que asistir si queremos aprobar la asignatura. Hasta ahí se puede entender. El problema, es que dicha charla nos coincidía en horario con otra asignatura, algo que ya nos ha pasado en otras ocasiones, pero que entre los profesores se han puesto de acurdo para hacer un cambia de horas y así evitar cualquier conflicto. Con lo cual, cuando el profesor nos comunica lo de la charla, todos le preguntamos (auqnue casi más que una pregunta era una afirmación) si él iba a comunicárselo a su compañero. Nos respondió que no, que se lo dijéramos nosotros, que el ya estaba acostumbrado a que no le saludasen por los pasillos. Evidentemente, cuando la delegada le comentó al otro profesor que una charla obligatoria iba a hacer que ningún alumno acudiese a su hora de clase se enfadó bastante, y con razón. Además, afirmó que el daría su hora de clase con total normalidad, fuese quien fuese, una manera de decir, si el es burro, o soy más, algo que me parece totalmente lícito. El problema es que sin comerlo ni beberlo, nos vimos en una situación muy desagradable, en la que teníamos que tomar partido por uno o por otro, como cuando de pequeño te preguntan ¿a quién quieres más, a papá o a mamá? Creo que no somos nosotros los que nos tenemos que ver en ese compromiso de quedar mal con un profesor o con otro, cada uno tiene sus horas de clase y se tiene que adaptar a ellas. Que cuando yo falto a clase tengo que asumir las consecuencias. Menos mal que ya nos queda poco, porque cada día que pasa, cuando piensas que ya no te puede suceder nada más subrrealista en la UPV viene el listo de turno, y te la lía.

sábado, 20 de marzo de 2010

Profesores con derechos de autor

Irene Crespo Gómez

Todo los años en septiembre, toca hacer la matrícula, y con ello desembolsar una importante cantidad de dinero, que a muchas familias evidentemente no les sobra. Cuando pagamos todo eso, pensamos que es por nuestro bien, que la universidad se tiene que mantener de alguna manera y que es un dinero bein aprovechado. El que ya no considero que lo sea tanto, es el que nos gastamos todos los cuatrimestres comprando el libro de "el profesor de turno". En cuatro años que llevo en la carrera he comprado como 6 o 7 libros cuyos autores eran los profesores de las asignaturas, mucho de ellos con infromación absurda, otros con contenido facilmente localizable en la red y algunos, incluso, que ni si quiera hemos usado. Eso sí, el dinerito que le supone al profesor su venta se lo ha llevado aunque nosotros ni hayamos tocado el libro. El año pasado, sin ir más lejos, uno de los profesores nos mandó que compráramos dos libros que había hecho él. era obligatoria si se quería aprobar la asignatura, y además, no dejaba hacer fotocopias de su libro. La cuestión es que pasaban los días de curso y no avanzabamos apensas con el primer libro y al final el otro que nos hizo comprar a principio de curso ¡ni lo utilizamos! ME parece una manera descarada de estafar a los alumnos, tu escribir tu libro y obligas a los alumnos a que le compren para aprobar tu asignatura. Así matas dos pajaros de un tiro, llevas la asgnatura por donde te da la gana sin mucho esfuerzo y te lo llevas bien crudito.