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lunes, 26 de abril de 2010

El problema viene de arriba

Jorge Cebrián Salvador
Sé que esta queja esta muy repetida y muy escuchada por todos los alumnos universitarios, pero cada día es más agonizante la organización de la UPV.
Sinceramente, da vergüenza la situación que se vive en ella cuando estas dentro. Los profesores están exclusivamente para mandar y poner horarios ilógicos que hunden al futuro licenciado. Ellos tienen el poder, y el resto lo que tiene, o mejor dicho, lo que debe hacer es callar. Ellos pueden recriminarte mil cosas, y cuando ya no saben de que acusar al alumno (aunque a veces tienen razón), se excusan en la organización de la universidad, y te dicen: “El problema viene de arriba”. ¡Toma frase!
Por esta regla de tres, todos nos deberíamos excusar ante ellos diciendo frases simples y sin pensar ninguna mentira de rango elevado para que nos crean de lo que realmente ha sucedido. Por ejemplo: “Las cosas son así, yo no puedo hacer nada”, “Ya me gustaría a mí tener más tiempo”, “Si es que yo sólo intento obedecer ordenes”, etc.
Sólo digo: “Venga chavales, nos queda muy poco para acabar”. Y dejar de escuchar un año tras otro, explicaciones que ni ellos se ponen de acuerdo, por ejemplo, en cómo se debe de hacer una nota de prensa. Pero recordad que son ellos los que tienen el poder.

jueves, 25 de marzo de 2010

Solidaridad entre compañeros

Irene Crespo Gómez

Son muchas las situaciones inexplicables que he vivido en cuatro años de carrera, pero esta semana ya he vivido algo que no sólo afectaba al alumnado, sino que también involucraba a un profesor. Y es que la guerra ha sido entre propios compañeros, y todo a causa de la prepotencia de algunos. Resulta que en una de las asignaturas obligatorias que tenemos este año el profesor nos avisa de que tendremos una charla a la que tendremos que asistir si queremos aprobar la asignatura. Hasta ahí se puede entender. El problema, es que dicha charla nos coincidía en horario con otra asignatura, algo que ya nos ha pasado en otras ocasiones, pero que entre los profesores se han puesto de acurdo para hacer un cambia de horas y así evitar cualquier conflicto. Con lo cual, cuando el profesor nos comunica lo de la charla, todos le preguntamos (auqnue casi más que una pregunta era una afirmación) si él iba a comunicárselo a su compañero. Nos respondió que no, que se lo dijéramos nosotros, que el ya estaba acostumbrado a que no le saludasen por los pasillos. Evidentemente, cuando la delegada le comentó al otro profesor que una charla obligatoria iba a hacer que ningún alumno acudiese a su hora de clase se enfadó bastante, y con razón. Además, afirmó que el daría su hora de clase con total normalidad, fuese quien fuese, una manera de decir, si el es burro, o soy más, algo que me parece totalmente lícito. El problema es que sin comerlo ni beberlo, nos vimos en una situación muy desagradable, en la que teníamos que tomar partido por uno o por otro, como cuando de pequeño te preguntan ¿a quién quieres más, a papá o a mamá? Creo que no somos nosotros los que nos tenemos que ver en ese compromiso de quedar mal con un profesor o con otro, cada uno tiene sus horas de clase y se tiene que adaptar a ellas. Que cuando yo falto a clase tengo que asumir las consecuencias. Menos mal que ya nos queda poco, porque cada día que pasa, cuando piensas que ya no te puede suceder nada más subrrealista en la UPV viene el listo de turno, y te la lía.