Siguiendo en la línea habitual y hasta que se me acaben me quejaré de nuevo de la organización de la Universidad del País Vasco. Y es que por desgracia, tengo muchos motivos para quejarme sobre nuestra querida uni. En esta ocasión me referiré a los que teniendo capacidad para cambiarlo, conocen la mala organización y la "cara" que demuestran muchos profesores con sus actos, y aún así no hace nada para que esto se remedie. En cuatro años de carrera he visto innumerables cosas más propias de una verbena que de una universidad pública. Hay profesores que no cumplen con sus horarios, que no tienen ni pizca de ganas de trabajar, que si los alumnos les dicen que tal día no van a clase para hacer un puente (aún siendo ese, día lectivo) son los primeros en apuntarse a la fiesta... También estoy harta de ver secratarias con jornadas laborales de risa, a las que encima cada vez que te diriges para pedir información te contestan como si les debieses dinero. Tenemos, también, unos baños propios de paises tercermundistas, donde el día que tienes suerte y tienes papel para limpiarte, los servicios están más sucios que las letrinas de la mili. Por no hablar del mobiliario de las clases, donde tu asiento está pegado a la mesa del de atrás y por lo tanto sepado de la mesa en la que tienes que escribir, aulas en las que pasamos cinco horas diarias. Profesores que no hacen los descansos pertinentes, que no son solidarios con sus compañeros y que se empeñan más en fastidiar (por decirlo suave) a los alumnos que a ayudarlos a que aprendan algo. Pero, como ya he dicho antes, mi queja va para el que conociendo todos estos problemas y teniendo potestad para hacer algo, no actua ni hace nada para remediarlo mientras se lo sigue llevando crudito.
lunes, 12 de abril de 2010
La uni da para muchas quejas
Siguiendo en la línea habitual y hasta que se me acaben me quejaré de nuevo de la organización de la Universidad del País Vasco. Y es que por desgracia, tengo muchos motivos para quejarme sobre nuestra querida uni. En esta ocasión me referiré a los que teniendo capacidad para cambiarlo, conocen la mala organización y la "cara" que demuestran muchos profesores con sus actos, y aún así no hace nada para que esto se remedie. En cuatro años de carrera he visto innumerables cosas más propias de una verbena que de una universidad pública. Hay profesores que no cumplen con sus horarios, que no tienen ni pizca de ganas de trabajar, que si los alumnos les dicen que tal día no van a clase para hacer un puente (aún siendo ese, día lectivo) son los primeros en apuntarse a la fiesta... También estoy harta de ver secratarias con jornadas laborales de risa, a las que encima cada vez que te diriges para pedir información te contestan como si les debieses dinero. Tenemos, también, unos baños propios de paises tercermundistas, donde el día que tienes suerte y tienes papel para limpiarte, los servicios están más sucios que las letrinas de la mili. Por no hablar del mobiliario de las clases, donde tu asiento está pegado a la mesa del de atrás y por lo tanto sepado de la mesa en la que tienes que escribir, aulas en las que pasamos cinco horas diarias. Profesores que no hacen los descansos pertinentes, que no son solidarios con sus compañeros y que se empeñan más en fastidiar (por decirlo suave) a los alumnos que a ayudarlos a que aprendan algo. Pero, como ya he dicho antes, mi queja va para el que conociendo todos estos problemas y teniendo potestad para hacer algo, no actua ni hace nada para remediarlo mientras se lo sigue llevando crudito.
martes, 16 de marzo de 2010
Planificación del curso
Egoitz Domingo Munduate Nunca he entendido porque se espera hasta el mes y medio antes, para publicar las fechas de exámenes. En nuestra facultad al menos siempre ha sido así. Lo que sucede en ocasiones es que a los alumnos se nos juntan las optativas con las asignaturas obligatorias y en una semana tenemos hasta 5 exámenes. La falta de previsión me parece lamentable. Sería mucho mejor y nos facilitaría mucho el curso, que en septiembre cuando hacemos la matrícula estén las fechas puestas. Además, el alumno muchas veces se ve trabajando a contrarreloj debido a la falta de previsión de nuestra facultad y en parte del alumno y esto genera agobio y estrés que en ocasiones se ve reflejado en los resultados. Por lo tanto me gustaría que el responsable de esta área tuviese en cuenta esto para próximos años. De todas modos me parece lamentable tener que escribir una entrada en el blog por esta obviedad, pero si sirve de algo, me daría por satisfecho.
domingo, 14 de marzo de 2010
Imposible hacerlo todo
Me parece lógico y una manera de fomentar la asistencia, que algunos profesores opten por la opción de que un “x” % de la nota este destinado a las clases teóricas. Apenas es uno o dos puntos en la nota final, pero algo es algo. Un pequeño inconveniente resultan ya las clases prácticas que sólo se pueden realizar en clase, ya que si un día no puedes ir, afecta mucho en la nota practica.
Lo que me parece muy injusto es que se nos obligue a tener que asistir semanalmente a tutorías y lo que es peor, fuera del horario de la asignatura. Los horarios de tutorías no son suficientemente flexibles, nos coinciden con otras clases… La única opción sería ir por las mañanas, pero… ¿no se han parado a pensar en que si tenemos horario de tarde es porque no podemos ir por las mañanas? Al final, lo que tenemos que hacer, es definir nuestras prioridades y perder alguna clase.
Y por último lo que peor me parece de todo, las conferencias obligatorias. Además de las clases, tenemos que ir a algunas y luego hacer un trabajo con la información recibida. Y como siempre, coincide con horario lectivo. Y aunque lo normal sería que el profesor que lo organiza avisase a sus compañeros de la actividad, no sucede así, tenemos que ser nosotros los que nos busquemos la vida. Así que, como pregunta final, ¿cómo quieren que podamos hacerlo todo, si es siempre en el mismo horario?
martes, 9 de marzo de 2010
El "despaching" en la UPV
Egoitz Domingo MunduateOs preguntareis que es el “despaching“. Se trata de la técnica utilizada por algunos alumnos de esta facultad para tratar de aprobar antes que el resto o con mayor facilidad, a través de ser, lo que comúnmente conocemos como ser un “pelota”. Pero la culpa no es del alumno, “cada cual utiliza sus armas”, sino de los profesores, que permiten que esta técnica se siga utilizando. Conozco alumnos que llevan el café al profesor o que simplemente van a las tutorías para intentar hacer ver al profesor que se interesan por su asignatura. Pese a que cada cual utiliza su estrategia, creo que hay límites. Me viene a la memoria un alumno que el cuatrimestre pasado, en una optativa, “hasta ahí puedo escribir”, en la evaluación que el profesor suele repartir, “el de rellenar del 1 al 5” aún sabiendo que es anónimo, se la entregó a la profesora mostrándole las casillas rellenadas con todo 5. Patético desde luego. Esta entrada va dirigida a los profesores, más de uno se dará por aludido y a aquellos “pelotas” de los cuales estamos rodeado.