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domingo, 23 de mayo de 2010

Que levante la mano el que lo deja todo para última hora

Irene Crespo Gómez
Hoy, sería muy facil dirigir mi queja a las obras de la universidad, pero como creo que ese tema está ya más que tratatado hoy haré una autoreflexión y me quejaré de la gente que como yo, deja todo para última hora, tanto los profesores como los alumnos.
En estas últimas semanas de clase me veo en vuelta en la realización de unos seis o siete trabajos a los que dedico la mayor parte del tiempo que no está ocupado por las clases. La primera queja va para los profesores que dejan la información de cómo realizar el trabajo para las últimas semanas o que no te proporcionan el material necesario para realizarlo hasta los últimos días. Si eso lo hiciese un profesor no sería un problema tan grave, ya que realizaríamos los trabajos de otros profesores antes y dejaríamos soloe se para última hora, pero es que nos demasiados los profesores que tienen esta manera de actuar. Aún así, todo hay que decirlo, y hay profesores que sí que se preparan correctamente los trabajos,q ue nos informan con tiempo de cómo realizarlos y que están siempre dispuestos a echarnos una mano con ellos. Pero hay está la segunda queja, y es que los alumnos estamos acostumbrados a dejarlo todo para última hora y luego claro, "nos pilla el toro" y nos vemos como yo ahora mismo, realizando seis trabajos a contrareloj.
Cuando pasa toda esta vorágine, siempre nos intentamos autoconvencer de lo mismo, el año que viene esto no me pasa, pero finalmente cuando llega el próximo año nos damos cuenta de que otra vez la hemos vuelto a fastidiar y nos encontramos con el mismo problema, aún así no se puede decir que no seamos constantes, pues otra vez nos volvemos hacer la misma promesa año tras año.

jueves, 29 de abril de 2010

Mucho moodle pero luego, ¿para qué?

Irene Crespo Gómez

Normalmente vivo en bilbao, pero acostumbro a pasar los fines de semana en mi casa en Santander. Esta semana, por motivos personales, me tuve que quedar allí hasta el martes, con lo cual el miércoles tuve que venir a mi clase de las 15:00. Como suele suceder, el mismo miércoles por la mañana me salen mil cosas que hacer, comprar unas cosas, hacer la maleta, preparar la comida para traerme, ducharme, comer... Con lo cual, me paso la mañana sin parar, como a todo correr y salgo a topa prisa para Bilbao antes de las 14:00 para así poder llegar a primera hora a la siempre entretenida clase de historia. Después de 100km con los nervios que eso conlleva, me encuentro al llegar a clase con que mis compañeros me dicen que no hay clase, que el profesor de historia se ha dignado a ponernos una nota en la puera del aula diciéndonos que no va a poder asistir (ni explicaciones, ni mucho menos una disculpa). Con lo cual, mi queja de esta semana va dirigida a todos esos profesores que exigen y exigen sin dar ellos nada a cambio. Nosotros tenemos que estar metiendo constantemente información al moodle sobre la asignatura, y él ni siquiera es capaz de mandar un correo avisándonos de que no va a asistir a clase ese día, lo que me parece una falta de respeto por su parte. A veces, esas cosas son inevitables, porque te puedes poner malo esa misma tarde y no tener tiempo para avisar (aunque ya es raro), pero el profesor solo faltó ayer y hoy a acudido a clase con total normalidad, y sin ninguna apariencia de haber estado enfermo. No se cuales serán sus motivos, e incluso igual no tengo razón en esta ocasión (aunque yo creo que sí), pero vamos, si tengo claro que tengo derecho a quejarme sobre esto puesto que no es la primera vez que me sucede en nuestra querida UPV.

lunes, 29 de marzo de 2010

Incumplimiento de horarios

Andrea Hernández Saiz
Los viernes, el grupo de periodismo de la tarde, debería terminar su horario lectivo a las seis. Pero la semana pasada, muchos alumnos tuvimos que quedarnos hasta las siete. ¿Y por qué? Por una mala organización de la profesora de turno. En las dos horas de práctica, a ésta le tocaba corregir las entrevistas que debíamos tener preparadas para ese día, y cuál fue nuestra sorpresa que cuándo nos vimos todos en el aula de ordenadores, sabíamos desde el primer momento, que en dos horas no le daría tiempo a corregir a todos para poder salir puntuales.
El turno de corrección iba mediante una lista hecha por la profesora. Si te encontrabas entre la primera mitad de la lista perfecto, pero en mi caso estaba entre las últimas. Eran las seis de la tarde, mi hora de salida, y todavía estaba en el aula esperando a que la profesora me corrigiese el ejercicio. Y menos mal que esa tarde yo no trabajaba, pero...¿y si hubiese sido así? ¿por qué los profesores no cumplen los horarios tal y como están establecidos? Y claro, cualquiera le ladra a esa profesora...Pero es que no es la única que no cumple los horarios. Muchos profesores nos imponen a que lleguemos puntuales a sus clases y después ellos manejan las horas como les apetece. Saben de sobra que los descansos son a menos diez y que son de diez minutos. Y ya he tenido yo a alguno que ni los hacen o te dicen que te dejan cinco minutos. Además, si atrasan los descansos, llega la última hora y te despachan a en punto, cuando debería ser a menos diez, y cuando saben que los buses salen a y cinco. En fin, que en esta UPV, cada profesor va a su ritmo.