Una casa cualquiera, a cualquier hora. Suena el teléfono. El anónimo ciudadano descuelga el auricular: "¿Quién es?". Al otro lado de la línea se encuentra emboscada una voz con acento extranjero situada a miles de kilómetros de distancia. La citada voz se presenta: adopta diversos nombres, y quiere vendernos algo. Siempre nos quiere vender algo. "Tengo una oferta que no podrá usted rechazar...". Digno de Al Pacino. El fenómeno abarca todo tipo de formas: compañías de teléfono, de gas, de electricidad, entidades bancarias... y está en plena expansión. Qué bien. Una forma rápida y sencilla de llegar directamente al posible cliente. Claro que puede que el señor posible comprador se encuentre en ese momento en la ducha, cocinando, en el baño, a punto de salir... Fallos del sistema. Daños colaterales. Y el teléfono que vuelve a sonar, para desesperación del ciudadano.Y no hay derecho.
Mostrando entradas con la etiqueta ventas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ventas. Mostrar todas las entradas
lunes, 12 de abril de 2010
¡Teléfono!
Una casa cualquiera, a cualquier hora. Suena el teléfono. El anónimo ciudadano descuelga el auricular: "¿Quién es?". Al otro lado de la línea se encuentra emboscada una voz con acento extranjero situada a miles de kilómetros de distancia. La citada voz se presenta: adopta diversos nombres, y quiere vendernos algo. Siempre nos quiere vender algo. "Tengo una oferta que no podrá usted rechazar...". Digno de Al Pacino. El fenómeno abarca todo tipo de formas: compañías de teléfono, de gas, de electricidad, entidades bancarias... y está en plena expansión. Qué bien. Una forma rápida y sencilla de llegar directamente al posible cliente. Claro que puede que el señor posible comprador se encuentre en ese momento en la ducha, cocinando, en el baño, a punto de salir... Fallos del sistema. Daños colaterales. Y el teléfono que vuelve a sonar, para desesperación del ciudadano.Y no hay derecho.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)