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jueves, 15 de abril de 2010

Multa por buscar trabajo


Asier Paíno Rodríguez
Leyendo el otro día el periódico El Correo en nuestra habitual sesión de cafetería de los jueves a la mañana en la UPV se me ocurrió la queja de esta semana. La noticia era que el ayuntamiento de Calahorra había multado a un ciudadano de origen ecuatoriano, con 90 euros, por poner en la ciudad carteles en los que buscaba trabajo.
Esta multa me parece injusta ya que el pobre señor bastante tiene con no encontrar trabajo y estar en paro, como para tener que pagar una multa solamente por el hecho de poner una serie de papeles por algún lugar de la ciudad, cuando observamos que la ciudad está llena de carteles de una gran variedad de cosas (conciertos, corridas de toros, etc.) a cuyos dueños no les ocurre nada.
Además en varias zonas de la localidad, a unos jóvenes se les permite la realización de los graffiti que ellos deseen sin tener ninguna multa al respecto, y en cambio a un pobre hombre por unos papeles con su número de teléfono si se le pone, porque incumple la ley municipal, según palabras de la Policía. Cuando el hombre se enteró de que estaba prohibido quitó todos los carteles, pero no le sirvió de nada, la Policía fue inflexible con él. En cambio con otros ciudadanos que cometen otros delitos, pero que gozan con la simpatía de alguno de estos Policías, sí se les retira la multa y miran para otro lado.
Esperemos que la Policía se dedique a estar pendiente de cosas más importantes, como dirigir bien el tráfico o poner las multas importantes, en lugar de andar multando a pobres hombres que sólo buscan algo de trabajo.

lunes, 5 de abril de 2010

obras en calahorra

Asier Paíno Rodríguez
Según palabras del alcalde de Calahorra Javier Pagola las obras que unen en centro de la ciudad con la catedral pero sobre todo con el Polígono Tejerías (lugar donde cientos de personas tienen que ir a trabajar todos los días) iban a durar 3 meses y por tanto iban a estar acabadas para finales del año pasado. Pues bien los calagurritanos veíamos que el tiempo avanzaba, que el año se acababa y que las obras seguían paralizadas. Llegaron las uvas, y con ello el fin de las obras y éstas estaban inacabadas, esto suponía que los trabajadores tuviesen que ir a trabajar accediendo al polígono por la concurrida y peligrosa N-232.
Además de este incordio, las obras afectaban el acceso de la catedral y por ello el recorrido de las procesiones de Semana Santa podía verse alterado. Por esta razón el alcalde ordenó que las obras avanzasen más rápido y pudieran estar acabadas para marzo (mes en que comienzan las obras de Semana Santa). Por suerte para todos, este plazo si se cumplió y las procesiones que transcurren por ese camino podrán hacerlo sin problemas. Pero tras esto hemos llegado a la conclusión que para el alcalde es más importante la celebración de las procesiones que el desarrollo de la vida habitual en Calahorra. Esperemos que esto cambie y se preocupe de las preocupaciones diarias de los ciudadanos.