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lunes, 17 de mayo de 2010

¡Ser funcionario cuesta un pastón!

Patricia Elosua Melero
Estoy estudiando para opositar a las plazas de empleo público del Ayuntamiento de Santurtzi , a las del Gobierno Vasco y a las del Ayuntamiento de Bilbao y me parece una barbaridad lo que me estoy gastando, sólo en material llevare gastados más de 200 euros . Por otra parte hay que sumarle lo que cuestan los cursos en los que te explican el temario, me acabo de apuntar a uno que me va a costar 500 euros por 2 meses de clases. La gente que pueda entender esos tocho de libros por si solos, ni tan mal porque se ahorraran las clases. Aparte de todo lo que me pueda gastar en preparar las oposiciones, existe una tasa que algunos organismos exigen para poder realizar el examen. La cantidad de estas tasas no es muy elevada en el ayuntamiento de Bilbao son 1,55 euros y la tasa de examen para el Gobierno Vasco es de algo más de 10 euros , pero teniendo en cuenta la de gente que se presenta a estos exámenes, la recaudación de estas tasas se resume en mucho dinero. Todo este dineral y solo llevo un año preparando las oposiciones, teniendo en cuenta que pasaran bastantes años hasta que me saque una plaza (espero que no), prefiero no hacerme un presupuesto de lo que me va a costar. Todo sea por un puesto fijo.

lunes, 26 de abril de 2010

Alcantarillas y baldosas sueltas

Andrea Hernández Saiz
Esta misma tarde he tenido que preguntar a mis amigas sobre qué podía quejarme, porque no tenía ninguna idea. Me han dicho algún tema e iba a escribir sobre ello. Pero llegando a casa, me ha pasado algo que de la misma he sabido que iba a ser mi queja.
Viniendo hacia mi casa, he pisado una alcantarilla que no estaba bien sujeta y he tenido que hacer un movimiento tipo "matrix" para que mi querida cara no se empotrase contra el suelo.
No es la primera vez que me ocurre, y en ocasiones he pensado en ir al Ayuntamiento e informarles, pero ya conozco alguna persona que lo ha hecho, y sí, la han escuchado, pero no se ha puesto ningún medio para solucionarlo. Me encanta como el Ayuntamiento de Leioa cuida de sus ciudadanos.
Y es que no sólo están las alcantarillas, sino esas maravillosas baldosas, que el día que hace sol, las pisas, y no pasa nada. Pero llega el día de lluvia continua, la pisas, y ¡ala!, a casa a cambiarte de ropa porque está toda salpicada.
No estaría mal que los Ayuntamientos tuviesen una comisión que revisase las aceras y alcantarillas( ya que no sé si existen), porque quién dice que un día tropieces con la alcantarilla o la baldosa, y termines en urgencias.

lunes, 8 de marzo de 2010

Plan de emergencia municipal para ellos

Mateo Pérez Martínez


Si algo tengo claro, es que nunca conoceré el siglo XXI. Cuando a principios de 1900 la sociedad de la época engendraba el futuro con vehículos voladores, trenes que surcarían los mares o ciudades con techo que evitasen las inclemencias meteorológicas estaban de broma seguro. Por cierto, hablando del tiempo…¡vaya invierno estamos atravesando! Y ahí es donde quiero llegar. En lo que llevamos de 2010 y si la memoria no me falla, hasta en dos ocasiones Bilbao se ha cubierto por un manto blanco. Conocemos el centro, el ensanche, el distrito de Indautxu, los aleñados de San Mamés, etc. Pero…¿solucionamos el problema únicamente sacando a pasear los quitanieves por la Gran Vía para que la prensa fotografíe ese momento?
Siendo vecino de uno de los barrios más altos de la capital vizcaína (San Adrián) la historia se repite nevada tras nevada dejando en evidencia la importancia del Ayuntamiento al barrio. La fotografía plasma algo inédito. En pleno siglo XXI un autobús público inmovilizado y bloqueando la calzada algo más de una hora a causa de la inoperatividad de los servicios que tiene el consistorio bilbaíno con su archiconocido “Plan de emergencia municipal”. Conozco ciudades donde la nieve es algo rutinario y no ocurren estos casos. Me imagino que con la que ha caído hoy se habrá reiterado el problema.

miércoles, 3 de marzo de 2010

La maravillosa historia del palacio Basazabal

Aitor Arambarri Alberdi

Había una vez una vieja casa-torre de nombre “Basazabal”
que llevaba décadas abandonada. Este edificio lo situamos en pleno casco viejo de la villa gipuzkoana de Azpeitia. A mediados de los 80, la Diputación, dueña y señora de la hermosa casona, tuvo la maravillosa idea de transformar el torreón en un centro cultural, algo de lo que carecía por aquel entonces la muy noble y leal villa azpeitiarra. Para ello, ni cortos ni perezosos, los chicos de la “Dipu” y sus amigos del Ayuntamiento tiraron de talonario y la factura de la restauración terminó superando ampliamente los 50 millones. Todo sea por la cultura. Pero tan contentos estaban con la obra que la idea del centro cultural les debió de parecer ya algo secundario, y el histórico edificio volvió a sumirse en el olvido.
Y así quedó la cosa, hasta que 15 años más tarde, ya en 1999, algún avispado técnico del Ayuntamiento se fijó, de pasada, en que aquel edificio estaba muerto de risa y era necesario darle alguna utilidad. Tirando de hemeroteca, retomaron el maravilloso proyecto del centro de cultura y los obreros volvieron a profanar los antiguos muros del histórico palacio; los millones provenientes del erario público volvían a fluir, y el torreón volvía a la vida… Hasta que, terminada la obra, los chicos del Ayuntamiento decidieron que no, que aquel edificio no iba a ser suficiente para dar cabida a todas las inquietudes culturales de los muy cultos y culturizados ciudadanos azpeitiarras, y decidieron que una faraónica obra en plan “Guggenheim II” daría mejor respuesta a las necesidades de la villa. El barrio de Soreasu es aún hoy testigo de las monumentales obras de lo que, esperemos, será el futuro centro cultural de Azpeitia.

¿Y que hay del palacete de Basazabal? Pues nada, en el año 2007 el Ayuntamiento decidió que un hotel y una cafetería en las entrañas del edificio ayudarían a revitalizar el casco viejo, y ni cortos ni perezosos adquirieron el palacio a la Diputación a cambio de 229.000 euros de nada. Creo que el preguntarnos quién tasó un palacio del siglo XIV en tan irrisorio precio sería digno de otro post. Pero bueno, volviendo al tema, tal éxtasis les debió de producir la compra del edificio a los muchachos del Ayuntamiento, que volvieron olvidar dar cualquier tipo de utilidad al palacio; el cambio de partido en las elecciones del 2007 hizo el resto.
Y así, a quién se le ocurra acercarse por Azpeitia hoy, en pleno 2010, podrá admirar , entre otras cosas, el que es uno de los edificios más antiguos de la histórica villa gipuzkoana. Y, si el visitante es un poco despierto y un sutil observador, también percibirá que en el edifico no hay rastro ni de centros culturales, ni de cafeterías, ni de hoteles. Y parece que así seguirá.